N° 1396 Que los pecadores no tengan miedo de acercarse a Mi

pecadores

En el número 1396 del Diario de Santa Faustina, Jesús nos dice lo siguiente: “Oh, si los pecadores conocieran Mi misericordia, no perecería un número tan grande de ellos. Diles a las almas pecadoras que no tengan miedo de acercarse a Mí, habla de Mí gran Misericordia“.

En innumerables escritos del Diario de Santa Faustina, Jesús le reclama las Gracias que el mundo desperdicia, sin embargo todos estos reclamos de Jesús, son en si mismo mas un lamento que un reclamo, ya que El está constantemente esperando con Su gran misericordia a todos.

Ciertamente el hombre en muchas ocasiones siente temor de Dios, e incluso se siente indigno de acercarse a El, piensa que los pecados realizados son tantos que no puede alcanzar la salvación.

Sin embargo debemos entender el gran Sacrificio de Jesús por nosotros, el siendo el Verbo Encarnado, se anonadó a si mismo (se hizo nada), para Salvarnos.

Jesús, limpio y puro de Corazón, sin pecado alguno, paga el precio mas alto de toda la humanidad, por la salvación de todos, pero no todos aceptan ese precio prefiriendo rechazar tal salvación, simplemente por no comprender este Misterio Divino.

La mente humana, nunca, ni en esta vida ni en la eterna, podrá comprender la gran Misericordia de Dios, misma que nos persigue constantemente hasta el mismo momento de nuestra muerte terrena tratando de alcanzarnos para evitar de esta forma la Justicia Divina.

Si entendiéramos, aunque sea en una ínfima parte el Amor de Dios, nos daríamos cuenta de que El no desea que nos perdamos eternamente, sino que quiere pasar toda una eternidad contando con nuestra compañía, para ello, Jesús viene en rescate de cada uno de nosotros para tratar constantemente alejarnos de nuestro pecado.

Podemos ver el caso mas mencionado en el Evangelio, la mujer adúltera, Jesús nunca emite un juicio sobre esta mujer, El no desea ser Juez, desea ser Misericordia misma y así lo es y expresa en las siguientes palabras: “Quien esté libre de pecado, arroje la primera piedra”, “¿Donde están los que te condenaban?”, “Yo tampoco te condeno, vete en paz y no peques mas”.

La mujer adúltera se dejo atrapar por la Misericordia de Dios, dejó que las palabras de Jesús calaran en su alma, entendió que solo en El encontraría la salvación y la paz para su alma y aceptó la propuesta de Jesús.

Hoy Jesús nos invita a cada uno de nosotros a comenzar un capítulo nuevo en nuestras vidas, dando la espalda a toda una vida de liviandad y pecado, con el solo hecho de aceptar Su Misericordia.

Jesús seguirá insistiendo durante toda nuestra vida, la respuesta a nuestra salvación solo está en nosotros.

Solo nos deja una advertencia, hasta el último momento de nuestras vidas podremos alcanzar Su Misericordia, en el momento en que morimos para este mundo, ya no le veremos como un Dios de misericordia, sino como un Dios de justicia.

Dependerá exclusivamente de nosotros encontrarnos cara a cara con el Justo Juez o con la Misericordia misma.

Esta advertencia no es para que le tengamos miedo, muy por el contrario es para hacernos comprender que El nos espera hoy, en este momento, con toda la Fuente de Misericordia para perdonarnos y unirnos a El en Su plan de Salvación.

Escuchemos la Voz de Jesús hablándonos a nuestro corazón, dejemos de ser presos de la esclavitud del pecado que nos hará infelices en esta vida y en la siguiente por toda la eternidad.

Te invito a rezar la Coronilla a la Divina Misericordia, pidiéndole a Dios toque nuestro corazón para que nos atrevamos a dar el paso de dejar nuestra vida de pecado, por Su vida de Amor.

Que Dios te bendiga!!

Javier Ils

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