N° 268 La esposa debe asemejarse a su Esposo

Bodas del Cordero

En el número 268 del Diario de Santa Faustina, Jesús nos dice lo siguiente: “Mira lo que ha hecho conmigo el amor por las almas humanas, hija Mía, en tu corazón encuentro todo lo que Me niega el número tan grande de almas. Tu corazón es un descanso para Mi, muchas veces guardo las gracias grandes para el fin de la plegaria.

En este número del Diario de Santa Faustina, Jesús se muestra ante ella tal y como estaba durante la Pasión, con su rostro desfigurado, cubierto de salivazos, golpeado, con los ojos llenos de sangre y lágrimas y despojado de sus vestiduras, allí Jesús le expresa estas palabras: “La esposa debe asemejase a su Esposo”, lógicamente al verle así Santa Faustina siente una tristeza muy grande y se une al sufrimiento de Jesús, ofrendando cada sufrimiento propio, físico y espiritual.

Jesús es desfigurado constantemente a causa de nuestros innumerables pecados, pareciera que para el hombre es difícil hacer actos de reparación y continua haciendo de Jesús objeto de múltiples ultrajes.

El pecado hermanos míos, revive cada día en la Santa Misa el momento mismo de la Pasión ya que Jesús diariamente revive este sacrificio de amor por cada uno de nosotros.

Le es tan difícil a Jesús encontrar un corazón que sea para El un remanso de paz, donde el pueda descansar, donde El pueda encontrar lo que, como Jesús mismo expresa, un número tan grande de almas le niega cada día.

Muchos se conforman diariamente diciendo “somos pecadores”, pero siguen con su vida como si esto no causara efecto alguno, sin darse cuenta de que Jesús sigue siendo a quien lastimamos con el pecado.

Cuando sentimos que nuestro corazón es invadido por una gran aridez, tal como le pasó a Santa Faustina, sentimos que no logramos concentrarnos en la oración, que estamos incómodos o los problemas externos nos golpean a la hora de unirnos a Jesús, es cuando debemos hacer un alto y disponer todo nuestro ser para con Jesús y dejarnos invadir por el gran amor que El nos tiene.

Jesús dispone gran parte de Su tiempo para atendernos a todas, incluso, nuestras mínimas situaciones, y muchas veces nosotros no reparamos que El quiere anidar en nuestro corazón, buscando también nuestro cobijo, nuestro consuelo, nuestro amor.

El nos atiende cual Esposo a  su amada, debemos comprender en este punto que Jesús es el Esposo amado de todas las almas y busca inundarlas a todas con Su torrente de Amor Divino.

Cuando ese torrente de amor penetra en nuestras almas, nosotros encontramos paz, nuestra alma encuentra así mismo el equilibrio perfecto y la estabilidad emocional capaz de superar cualquier situación.

No podemos vivir esta experiencia si no estamos debidamente revestidos de Su gracia, misma que se adquiere en el Sacramento de la Penitencia. Este Sacramento abre las puertas para que Jesús haga morada en nuestro corazón.

Yo siempre explico de una manera simple y clara como es la gracia del Perdón de Dios, para ello busco que nos remontemos a nuestra primera confesión, ¿La recuerdas?, íbamos a confesarnos por primera vez llenos de temor, porque no habíamos vivido esta experiencia antes, sin embargo a la hora de que terminaba la confesión al salir exhalábamos un gran suspiro de alivio, si analizas bien ese suspiro terminaba siendo una liberación porque nos habíamos quitado el peso de encima, nuestra alma estaba otra vez totalmente limpia como cuando recibió el Bautismo.

¿Cuanto hace que no suspiras así de alivio por el peso que quitas de tus espaldas?, es tan necesario que el alma reciba paz, esto renueva las fuerzas para seguir adelante con mas ganas aún, y lo triste es que la gran mayoría lo sabe, pero tiene temor de acercarse a este Sacramento.

Recordemos, hermanos, que mientras permanecemos en pecado, no estamos en condiciones de que Jesús llene de amor nuestros corazones, no porque El no desee hacerlo, lo cierto es que diariamente, constantemente Jesús derrama Su amor sobre nosotros, mas el pecado que hay en nuestro interior hace en nuestro corazón una capa impermeable que el amor no penetra resbala sobre el y no puede entrar.

Cada alma (esposa) debe asimilarse a su Esposo (Jesús), por ello te invito en el día de hoy a rezar la Coronilla a la Divina Misericordia para pedirle a Jesús nos ayude a ser sensatos con nosotros mismos y a comprender que sin el perdón de Dios, El no puede tener cabida en nosotros, porque nuestro pecado se lo impide.

Dios este contigo
Javier Ils

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Un comentario

  • Maria Olga Sulbaran Balza

    Buenos días excelente iniciativa de dar a conocer tan bellos mensajes de Nuestro Señor a Sor Faustina y las reflexiones que alimentan el alma nos llevan a estar más de Jesús. Felicidades!!

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