N° 50 La desconfianza de las almas desgarra Mis entrañas

faustina y jesus

En el número 50 del Diario de Santa Faustina, Jesús nos dice lo siguiente: “La desconfianza de las almas desgarra Mis entrañas. Aún mas me duele la desconfianza de las almas elegidas, a pesar de Mi amor inagotable no confían en Mi. Ni siquiera Mi muerte ha sido suficiente para ellas. ¡Hay de las almas que abusen de ella!.”

En este pasaje anotado en el Diario de Santa Faustina, Jesús reclama especialmente a las almas consagradas, que han sido llamadas a servirle de manera mas estrecha y directa con El.

Cuando un alma consagrada tiene mas apego a las cosas terrenales que a las Divinas es una señal grande de desconfianza en Jesús.

Normalmente estas almas deben rever su vocación, hacer un alto en su ministerio y analizar donde están las fallas hacia Jesús, ya que sino esta situación terminará con su fe y la de aquellos a quienes tiene que guiar.

Por esta situación están caminando cientos de almas consagradas, por ello nos toca ser hoy testigos de tantos ataques a la Iglesia ya que el demonio aprovecha todas estas situaciones para golpear duramente a la Iglesia utilizando a las almas consagradas.

No es ajena esta culpa a todos nosotros católicos ya que no somos constantes en nuestras oraciones por la santificación de todas las almas consagradas, no debemos parar de protegerlos con nuestras oraciones, en vez de tantas críticas.

Debemos entender esto, si criticamos somos cómplices del demonio en los ataques, si rezamos somos cómplices de Jesús en la conversión de estas almas consagradas.

El Amor de Jesús es inagotable y nosotros debemos tener confianza suficiente en El sabiendo que con nuestras oraciones El puede utilizarlas para la conversión de todos.

Dios es la misericordia misma, su caudal de misericordia quiere extenderse a todas las almas, especialmente a las consagradas, para que sean ellas las que proclamen en toda la Iglesia esta gran Misericordia que Dios tiene para todos.

Precisamente Dios escribe derecho en renglones torcidos e incluso puede tomar todas estas almas consagradas que han perdido la confianza en El, para realizar el mayor de los milagros del mundo entero, la conversión de toda Su Iglesia.

Pidamos a Jesús mientras rezamos la Coronilla a la Divina Misericordia, que Dios sane todos los corazones de las almas consagradas para que vuelvan a creer y confiar ciegamente en El. Y que nosotros aprendamos a ser humildes y de oración constantes por ellos. Amén.

Dios te Bendiga!!

Javier Ils

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