N° 332 Exijo de ti la infancia del espíritu

Jesus ninio

En el Diario de Santa Faustina en el número 332 Jesús nos dice lo siguiente: “Aunque Mi grandeza es inconcebible, trato solamente con los pequeños, exijo de ti la infancia del espíritu”.

Indudablemente Jesús, es de una grandeza que en nuestra mente no podemos alcanzar de comprender y aún así con Majestad, tiene un Corazón de niño y desea que nosotros también alcancemos esta condición, ya que por medio de ella nada haremos con maldad.

El sabe y conoce hasta el mas ínfimo rincón de nuestra alma, sabe que somos pecadores y nada escapa a Su Presencia, sin embargo El busca relacionarse con nosotros y alejarnos del pecado.

Nuestra precaria y débil condición humana, fácil de caer en tentación, debe ser fortalecida por Jesús para que podamos sufrir un proceso de conversión, cambio en nuestras vidas, para ser y pertenecer únicamente a El.

Para que este proceso de cambio sea posible, Jesús nos propone la sencillez del alma, volver a ser niños en nuestro interior, ya que cuando niños todo lo que hacíamos, lo hacíamos sin maldad alguna.

Un niño puede disentir con otro por alguna razón, pero nunca guardará rencor u odio en su alma, ya que este sentimiento en la niñez es desconocido.

Es de nuestros adultos que hemos aprendido las cosas malas, el pecado no fue alimentado en nuestra alma antes de la concepción, en realidad y salvo por el pecado original, todos nacemos puros de sentimientos, es el caminar por la vida el que va alimentándonos con sentimientos impuros.

Por ello Jesús nos da como solución para el cambio volver en el alma, a nuestra infancia, para que nuestra confianza en El aumente al 100 por ciento.

Además para que tomemos clara nota de esta exigencia de Jesús, nos dice: “Trato solamente con los pequeños”, dejándonos en claro que si no procedemos a un cambio radical en nuestras vidas no somos merecedores de que El trate con nosotros, porque simplemente no dejamos nuestro pecado y nuestros egoísmos al tratar con El.

Esto queda evidenciado cuando al momento en que le hablamos en oración comenzamos a destilar egoísmo pidiéndole una interminable lista de favores sin ofrecer nada a cambio, por ejemplo nuestra conversión.

De nada sirven sacrificios y mortificaciones sin obras, sin conversión, muchos ofrecen peregrinaciones, ayunos, caminatas, ir de rodillas, etc. pero sin conversión alguna, esto es fe externa, para que otros vean, mas sin embargo por dentro nada cambia.

Hoy Jesús nos propone un cambio interior, pero verdadero, ser como niños, con la inocencia y los ojos del alma de un niño, donde no veamos todo lo malo que hay, sino lo bueno que existe.

A Dios le agrada la sencillez del alma, así lo dejó escrito Santa Faustina en su Diario, para que todos aprendamos y busquemos realizar este cambio que agradará a Jesús y en El a la Santísima Trinidad.

Te invito a rezar la Coronilla a la Divina Misericordia pidiendo a Dios nos ayude en este cambio para agradarle a El.

Dios te bendiga!!

Javier Ils

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Un comentario

  • Hernan

    Hola Javier, muy buena reflexion. Es muy bueno recordarnos que tenemos que tener almas de pequeños para recibir a Jesús!

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