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Ago 17 2016

N° 1127 Satanás busca almas perezosas y ociosas

monjas trabajando

En el número 1127 del Diario Sor Faustina nos dice lo siguiente: “En cierta ocasión vi a Satanás que tenia prisa y estaba buscando a alguien entre las hermanas, pero no la encontraba. Sentí en el alma la inspiración de ordenarle en nombre de Dios que me dijera a quién buscaba entre las hermanas. Y confesó, aunque de mala gana: Busco las almas perezosas. Cuando volví a ordenarle en nombre de Dios que me dijera a qué almas del convento tenia el acceso mas fácil, me confesó otra vez de mala gana que: A las almas perezosas y ociosas.  Noté que actualmente no hay tales almas en el convento. Que se alegren las almas fatigadas y abrumadas por el trabajo.

Como podemos apreciar en el escrito de Santa Faustina, el diablo no cesa en su trabajo de perturbar y buscar a las almas que el tienta para asegurarse de que estas se condenarán, incluso en los conventos y seminarios su presencia esta garantizada, allí donde hay santidad el se hace presente para destruir y dividir.

Si esto sucede en un convento ¿Que no sucederá en cualquier hogar del mundo donde hay un alma que cree en Jesús?, lógicamente este enemigo de la fe, buscará por cualquier medio llevar al hombre a cometer uno o todos los pecados capitales que este le permita, induciéndole a través de tentaciones e incitaciones.

El diablo no descansa nunca, el no practica el ocio y la pereza en cuanto se trata de robarle un alma y guiarla a la continua y perpetua condenación, por ello hay que estar alerta y no dar lugar en nuestras vidas al ocio y la pereza, ya que nuestra vida debe ser un continuo caminar hacia Dios.

Descansar no es ocio y pereza cuando nuestro organismo nos lo pide, ahora bien, cada uno de nosotros sabemos cuando estamos descansando porque el organismo lo pide y cuando estamos de ociosos y perezosos por la vida, esto lo tenemos bien claro para no justificarnos cuando no existe justificación.

No solo en los que aceres diarios podemos pecar de ociosos y perezosos, fundamentalmente pecamos cuando no queremos rezar o cuando posponemos con excusas el momento de oración.

La oración precisamente fortalece al alma para que esta ni pueda ser tentada por el demonio, ni pueda ser perezosa u ociosa por motus propio, la permanencia diaria en la oración, aleja a todo mal de nuestro lado y nos da fuerza para remar contra lo que tengamos que enfrentar día con día.

Lo ideal sería poder participar de la Santa Misa diaria y la Comunión, ya que este acto sumado a la oración pondrían sobre nosotros una coraza protectora que el mal jamás podría traspasar.

Queridos hermanos, recemos en este día la Coronilla a la Divina Misericordia, pidiendo perdón a Jesús por las veces que nos hemos comportado ociosa o perezosamente y también pidamosle que asista a todos los que en el mundo sean tentados por el diablo a cometer estos pecados.

Dios este contigo!!
Javier Ils

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