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Sep 28 2016

N° 1703 Debido a que Mi amor es grande, los amenazo y los castigo

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En el número 1703 del Diario de Sor Faustina, Jesús nos dice lo siguiente: “Cuando traté de intervenir a favor de ellas no pude encontrar nada para justificarlas y sin poder imaginar nada en aquel momento en su defensa, se me partió el corazón de dolor y lloré amargamente. Entonces, el Señor me miró amablemente y me consoló con estas palabras: No llores, todavía hay un gran número de almas que Me aman mucho, pero Mi Corazón desea ser amado de todos y, debido a que Mi amor es grande, los amenazo y los castigo.”


Como pudimos leer y meditar en el número 1702 del Diario de Santa Faustina, Jesús se quejaba de que el amor había sido expulsado de los conventos, lógicamente Santa Faustina intenta consolar el Corazón sufriente de Jesús, pero como ella dice en este número de hoy, no pudo encontrar nada para justificarlas y se une al dolor de Jesús y llora amargamente.

Jesús es bien claro y directo con todos nosotros, desea ser amado por todos, todo un Dios no reclama por nuestros pecados cotidianos, Él no desea ser un Juez para nosotros y con sobrados motivos, mas bien desea que le amemos por sobre todas las cosas.

¡Que increíble resulta que no seamos capaces de compensar con amor tanto Amor!,  tanto nos ha atrapado el mundo que damos a Dios lo que nos sobra, cuando nos sobra, sino no le damos nada y pretendemos que Él continúe dándonos todo.

¿Cuantas oportunidades Dios le ha dado y da al hombre?, no alcanzarían las bibliotecas del mundo para que estas oportunidades queden por escrito, aún hoy nos brinda la mayor de las tablas de salvación que es Su Misericordia, y aún con todas estas gracias, seguimos inmutables sin brindar una respuesta positiva a aquel a quien debemos todo porque sin Él nada sería.

A veces me pongo a meditar, que responsabilidad tan grande para Santa Faustina tener que ver al Señor cara a cara y escuchar estos lamentos divinos, hay que tener mucha entereza para no morir de tristeza ante tanta soledad que expresa Nuestro Señor con tanto desagradecimiento de toda la humanidad.

Unos pocos aún le aman como Él desea, la pregunta que tendremos que hacernos en un serio examen de conciencia es: ¿Dentro de estos pocos me encuentro yo?.

Si no es así obviamente tendré que hacer algo para revertir todo esto, porque Dios no puede ni debe tener una sola queja en mi contra, por el contrario, debe tener todo para que todo mi ser agrade a Dios en todo momento.

No es posible que revolcándonos en tanta miseria, no podamos salir de ella y demos una respuesta de amor en vez de una respuesta miserable a quien nos ama de una manera desmedida y con entrega total.

Señor Jesús, te pido perdón por todos los que no saben pedir perdón, quiero que te sientas amado por mí, ayúdame a salir de mis miserias para amarte y adorarte como Tú te mereces. Amén.

Te invito en este día a rezar la Coronilla a la Divina Misericordia pidiéndole a Jesús nos ayude a levantarnos para que unidos a los Ángeles y los Santos en el Cielo le adoremos en unidad aquí en la tierra. Amén.

Dios este contigo!
Javier Ils

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