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Ago 22 2016

N° 1485: Diálogo de Jesús con el Alma Pecadora parte 1 de 4

LA PECADORA

Nota: Entregamos este número del Diario de Sor Faustina en 4 partes para poder meditarlos mejor y comprender mas profundamente el Mensaje de Jesús.

En el número 1485 del Diario de Sor Faustina, Jesús nos dice lo siguiente:

La Misericordia de Dios oculto en el Santísimo Sacramento; la voz del Señor que nos habla desde el trono de la misericordia: Venid a Mi todos.

Dialogo de Dios misericordioso con el alma pecadora

– Jesús: No tengas miedo, alma pecadora, de tu Salvador; Yo soy el primero en acercarme a ti, porque sé que por ti misma no eres capaz de ascender hacia Mi. No huyas, hija, de tu Padre; desea hablar a solas con tu Dios de la Misericordia que quiere decirte personalmente las palabras de perdón y colmarte de Sus gracias. Oh, cuánto Me es querida tu alma. Te he asentado en Mis brazos. Y te has grabado como una profunda herida en Mi Corazón.

– El alma: Señor, oigo Tu voz que me llama a abandonar el mal camino, pero no tengo ni valor ni fuerza.

– Jesús: Yo soy tu fuerza, Yo te daré fuerza para luchar.

Jesús sabe a ciencias ciertas que toda alma que esta en constante pecado no es capaz de acercarse a El por el temor de no ser perdonado, El alma arraigada al pecado difícilmente pueda dejar de pecar por propia cuenta ya que el pecado se ha convertido en una adicción y no puede vivir sin pecar.

Como el alma sabe esto, no buscará acercarse a Jesús porque sabe que no puede dejar de pecar bajo ninguna circunstancia, es por ello que Jesús pide tanto a Santa Faustina rezar la Coronilla por la conversión de todos los pecadores.

Ahora bien, como Jesús todo lo sabe, será El quien de el primer paso para acercase a las almas pecadoras, esto muestra sin duda el gran Amor y Misericordia que Nuestro Señor tiene para con cada uno de nosotros, El solamente podría haber pagado el precio por nuestra salvación y dejarnos en libertad de aceptar ese precio o no, mas no, como una madre preocupada por su hijo, El no dejara por Su voluntad que una sola alma se pierda mientras haya una chispa de Luz que demuestre a Jesús que pueda aceptar el precio pagado por la salvación de la misma.

En este acercarse al alma para hablarle podemos contemplar la Palabra en acción, ya que Jesús sigue demostrando de que aunque El es el Señor, en Su gran Misericordia sigue diciéndonos “Yo no he venido a ser servido, sino a servir”.

Este gran gesto de humildad de Jesús hace que el alma no lo deje pasar desapercibido, ya que el alma que cada vez se ve mas enterrada en el fango de su propia miseria, quiera salir de ella, pero no sabe como hacerlo, es allí cuando escucha la voz de Jesús que con misericordia le llama una y otra vez y esta finalmente responde.

El alma se sincera con Jesús le dice que le escucha pero que no quiere salir de esta situación ya que carece de fuerza y de valor para hacerlo.

Exactamente se necesita mucha fuerza para dejar la adicción del pecado, mucha mas que si fuera para una adicción común ya que el pecado es la adicción de las adicciones y por ello cuesta tanto, Y carece de valor, porque en si misma el alma piensa que nunca podrá salir de esta situación y que no vale nada que es la miseria misma.

Ahora bien, Jesús le dice: Yo soy tu fuerza, Yo te daré la fuerza para luchar… estará en el alma pecadora el aceptar o no esta propuesta de Jesús y es aquí donde toda la Iglesia entramos en acción, con nuestra diaria oración de la Coronilla a la Divina Misericordia somos nosotros instrumentos del Señor para generar esa fuerza que ayude a convertirnos y a convertir a los demás, jamás tenemos que excluirnos del plano de pecadores.

Si comenzamos a comprender y meditar estos diálogos de Jesús con el alma, entenderemos el verdadero sentido del compromiso de rezar diariamente la Coronilla a la Divina Misericordia.

Todo un Dios de Amor ha venido para salvarnos, para que nos encontremos con El cara a cara, para que dejemos de ser esa herida en el Sacratísimo Corazón de Jesús y para darnos la paz que nuestra alma necesita.

Te invito en el día de hoy a rezar la Coronilla a la Divina Misericordia para que cualesquiera sean nuestros pecados no dejemos de escuchar la voz de Jesús que desea llamarnos a la conversión.

Continuará…

Dios este contigo!
Javier Ils

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