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Oct 11 2016

N° 1194 Solo la Oración puede iluminar a las personas afin a las habladurías

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En el número 1194 del Diario, Santa Faustina nos dice lo siguiente: “Hoy Jesús me explicó sobre cómo relacionarme con una de las hermanas que me había preguntado por muchas cosas espirituales en las cuales tenia dudas. Pero, en realidad, no era esto lo que le interesaba sino que quería averiguar mi opinión sobre esta cuestión, para tener algo para comentar sobre mi a otras hermanas. Oh, si al menos hubiera repetido las mismas palabras que yo le había dicho, sin alterarlas ni agregar. Jesús me había avisado sobre esta alma. Decidí rogar por ella, ya que solamente la oración puede iluminarla.


Como podemos leer en este número del Diario de Santa Faustina a veces las personas se acercan a nosotros con una supuesta cuestión que tiene doble finalidad, en realidad en este caso es buscar de la boca de Santa Faustina palabras para tener tema de conversación con las demás hermanas.

Esta situación no tendría nada de malo si la misma no llevara acciones ocultas, en este caso aparecer como interesada en ciertos temas espirituales que después se tergiversarían al comentarlo con el resto de las religiosas.

Cierto es que Sor Faustina debió sufrir muchas consecuencias por los diálogos que tenía con Jesús, muchas de las religiosas no creían en esto y hasta le acusaban de loca, por consiguiente así como se le acercaron los fariseos a Jesús haciéndole preguntas con sentidos ocultos, también Sor Faustina experimenta estas situaciones en el convento.

Sin embargo como nos dice el escrito ya Jesús le había advertido sobre esta alma en especial para que por un lado tuviera su recaudo y por el otro rezara por ella.

La envidia puede verse en todos los aspectos de la vida, muchas veces las personas difaman o calumnian en sus habladurías con el solo fin de desprestigiar al otro que según el difamador o calumniador, es mas “famoso/a” y tiene un cierto “protagonismo” que a el/ella le agradaría tener.

Sin duda alguna si nosotros nos hacemos partícipes de una plática con un calumniador o difamador, pagaremos la misma pena que el/ella, si nos adherimos tan solo a escuchar, ni hablar del pago que tendremos que dar si nos hacemos eco de dichas palabras.

Obviamente a Jesús no le agrada para nada este tipo de situaciones, las permite por el libre albedrío de cada alma, mas el que las tenga que permitir no quiere decir que le sea agradable ya que Él mismo ha dicho “Todo lo que hagas al mas pequeño, a Mi me lo haces”.

A la gran mayoría le gusta el chisme, esto no es para que nos rasguemos las vestiduras, sino mas bien que aprendamos a conocer la verdad de cada situación y como somos visto ante los ojos de Dios si nos comportamos de esta manera.

El demonio se vale de las habladurías y difamaciones para restar la Acción de Dios en el mundo, sobre todo cuando se habla de aquellos a los que Él elige para llevar a cabo una obra Suya.

Como podemos ver también en el ámbito de los conventos se tienen que vivir este tipo de situaciones que lógicamente, además de carecer de Caridad son un real anti testimonio de Cristo.

Ser testigos de Cristo en realidad nos hace ser hombres y mujeres de una sola pieza, que no tiene varias caras, sino una sola, la de Cristo, solo así se puede ser Luz en un mundo de tinieblas, en un mundo cargado de tibieza.

Precisamente Jesús permite que todos estos errores queden registrados en el Diario de Santa Faustina, no para que nos sirvamos de jueces, sino por el contrario para que unamos nuestras voces y nuestros espíritus en oración ya que este es el único medio para combatir esta situación.

Así como en el Evangelio han quedado registrado los errores de los primeros Apóstoles para que veamos el Soplo del Espíritu Santo guiando a la Iglesia, también aquí quedan testimonios de aquellos errores que Jesús desea que sean cambiados, no solo en los conventos, sino en toda la Iglesia que la componemos cada uno de los bautizados.

No nos dejemos llevar por la envidia y el protagonismo y mucho menos cambiemos el sentido de las palabras que alguien nos dice para que nunca faltemos a la verdad.

Te invito en este día a rezar la Coronilla a la Divina Misericordia, pidiendo perdón al Señor por las veces que hemos sido eco de habladurías y difamaciones ya que ellas son obras del padre de la mentira, el demonio, para que a partir de hoy, seamos testigos verdaderos de Cristo llevando la verdad a todas las almas. Amén.

Dios este contigo!
Javier Ils

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4 comentarios

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  1. Silvia Pérez Valles

    Perdón Señor, perdón 🛐

  2. maria estela luna polo

    GRACIAS SEÑOR!!!

  3. sagrario

    Este diario es muy completo. Nunca hay
    que dejarle puertas abiertas al mal .Me encanta esta pagina. Dios los bendiga

  4. beba garcia

    Hermoso yo tengo el libro

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